
Hace poco tiempo atrás le enseñe a mi hijo,
Nicolás, la
Wikipedia para que pueda encontrar algo de la información que siempre anda buscando. Pasó unos cuantos días muy entretenido leyendo desde artículos que describen los personajes de
Star Wars hasta artículos que hablan de
Argentina.
Al cabo de 1 semana de que le mostré la Wikipedia, en la cena, Nicolás me dice que existe un animal que se llama Ligre y que es mitad león y mitad tigre... Mi reacción fue de alegría al pensar que sigue manteniendo intacta su capacidad de imaginación y su creatividad (aún después de llevar unos años en la escuela). Al preguntarle cómo se le había ocurrido tan linda idea me contestó:
"No, no es una idea mía... lo leí en la Wikipedia" (ver
Artículo sobre el Ligre en Wikipedia).
Vale aclarar que yo no tenía idea de la existencia de ese animal (y hoy sigo teniendo dudas sobre si existe o no) y me adelanté a explicarle a Nico que la Wikipedia es un lugar donde muchas personas meten mano, y que podría haber gente que quiera jugarle
"bromas" a los lectores.
Inmediatamente me puse en campaña para averiguar si el Ligre existe o no, y en este caso (créanlo o no)
google no sirvió para determinar la existencia o no de, esta altura, tan famoso animal.
Lo que descubrí con esta historia es algo más importante que la existencia de un animal o no. Es algo sobre la credibilidad de un repositorio de información anónimo donde no sabemos quienes son los autores de los artículos.
¿Cómo es posible determinar la veracidad o la importancia de una nota si quien la escribe no tiene nada que perder?
En toda publicación el autor debe poner juicio de los lectores su reputación y un anónimo no tiene una reputación que poner a prueba. Basta con leer un poco los comentarios anónimos en sitios como
slashdot o
barrapunto para hacerse una idea de la calidad de los comentarios anónimos y el contraste con la calidad de los comentarios firmados.
Una plataforma que pretenda ser soporte de información no puede tolerar (y mucho menos fomentar) la publicación anónima.